En 1917 la Virgen María se apareció a tres pastorcitos en Fátima (Portugal) y les dio un mensaje para el mundo: si las personas no se convertían, muchas desgracias ocurrirían en el mundo y muchas almas se perderían. 100 años después podemos ver con claridad cómo este mensaje era verdad y se sigue cumpliendo cada día. Pero el mensaje de Fátima no es solo un anuncio de calamidades, sino sobre todo un mensaje de esperanza. Ella nos promete que al final su Inmaculado Corazón triunfará.

Con esta colección queremos llevar a todo el mundo ese mensaje de esperanza. La victoria de María es segura y está cerca. ¿Cómo lo sabemos? Porque el Señor nos da la clave en el evangelio de san Lucas: «Cuando estas cosas comiencen a ocurrir, erguíos y levantad la cabeza, porque vuestra redención se acerca.» Y en esta obra de salvación, María es la corredentora.

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